El costo de no ver: La gestión del gasto como defensa ante la volatilidad

El entorno empresarial en Latinoamérica atraviesa un punto de inflexión.

Mientras las organizaciones buscan sostener el crecimiento, la realidad macroeconómica ejerce una presión inédita sobre los márgenes. Hoy ya no basta con vender más; la rentabilidad depende, en gran medida, de la inteligencia con la que blindamos cada peso que sale de la caja.

El panorama externo es desafiante. Las empresas operan bajo una incertidumbre marcada por la volatilidad de los aranceles y el impacto de prácticas desleales como el dumping. Estos factores no solo distorsionan los precios, sino que obligan a los productores nacionales a competir en un terreno disparejo, donde el costo de los insumos puede fluctuar drásticamente de un mes a otro.

De lo Administrativo a lo Estratégico

Ante esta «tormenta perfecta», el área de Compras no puede limitarse a ser una oficina que procesa requisiciones. Debe evolucionar. El director de Compras (CPO) moderno necesita sentarse a la mesa de decisiones no solo para reportar ahorros, sino para mitigar riesgos financieros y garantizar la continuidad del negocio.

Sin embargo, en Latinoamérica aún enfrentamos un rezago en madurez.

Seguimos viendo corporativos gestionando millones de dólares con herramientas desconectadas y procesos manuales. Esto ata de manos al equipo de compras, impidiéndoles ejercer su verdadera función: ser consultores internos que cuestionan la demanda, optimizan el presupuesto y detectan innovación en la cadena de suministro.

El Compliance: un escudo necesario

Este rezago tecnológico deja la puerta abierta al riesgo más silencioso pero costoso: la falta de compliance. Sin una gobernanza digital clara, las organizaciones quedan expuestas a:

• Riesgos fiscales y regulatorios: En el estricto entorno fiscal de los países latinos, la falta de trazabilidad en proveedores y pagos puede derivar en sanciones severas.
• Fraude y conflictos de interés: La opacidad en la selección de proveedores y la falta de segregación de funciones crean un terreno fértil para malas prácticas internas.
• Compras «Maverick»: Comprar fuera de contrato no solo daña el margen, sino que expone a la empresa a proveedores que podrían incumplir normas de calidad o sostenibilidad (ESG).

Hacia el Total Spend Management (TSM)

Para proteger la operación, es vital adoptar una visión de Total Spend Management (TSM). El TSM trasciende el simple «ahorro»; se trata de tener control holístico de todo el gasto —directo, indirecto y de servicios— bajo una misma lupa de inteligencia.

Para lograr un retorno de inversión acelerado, propongo 5 prácticas clave:

  1. Visibilidad total: Centralizar la data para entender quién gasta, en qué y con quién. Esto permite consolidar volúmenes y negociar con fuerza ante la volatilidad de precios.
  2. Compliance automatizado («No PO, No Pay»): Establecer controles donde el sistema bloquee facturas sin Orden de Compra previa. No se trata de cambiar la cultura de la noche a la mañana, sino de trazar un plan de implementación realista con consecuencias claras para asegurar que el gasto cumpla la política interna.
  3. Gestión de riesgo de proveedores: Evaluar a los socios comerciales más allá del precio, monitoreando su salud financiera y legal para evitar quiebres en la cadena de suministro.
  4. Digitalización del ciclo Source-to-Pay: Eliminar el papel reduce errores y libera al talento humano de la carga operativa manual, permitiéndoles enfocarse en estrategias de alto valor.
  5. Optimización del capital de trabajo: Utilizar tecnología para gestionar dinámicamente los términos de pago y aprovechar descuentos por pronto pago para mejorar la liquidez.

    Tecnología y Experiencia: La alianza Ankura + Coupa

    La transformación hacia el TSM requiere más que buenas intenciones; exige herramientas de clase mundial. En Ankura, entendemos que la consultoría estratégica se potencia con la tecnología correcta. Por ello, a través de nuestra alianza con Coupa, ayudamos a nuestros clientes a implementar plataformas que integran Inteligencia Artificial e «Inteligencia Comunitaria» (datos reales de miles de proveedores y usuarios).

    Esta combinación de experiencia en gestión de crisis y tecnología avanzada permite a las empresas mexicanas pasar de la opacidad a la transparencia. En tiempos de aranceles volátiles y márgenes estrechos, la gestión inteligente del gasto es, sin duda, la defensa más sólida que una empresa puede construir.

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